Por qué Anthony Hopkins aprendió a ser feliz a los 75 años

Por qué Anthony Hopkins aprendió a ser feliz a los 75 años

 El actor galés es literalmente un Sir. Responsable de actuaciones icónicas, y candidato a ser el ganador más veterano en la categoría principal de los Oscar. Si bien podría ser el mejor reconocimiento a su carrera, lo es también a la vida personal de Anthony, que ha sido atormentada, y que recientemente ha encontrado la paz.

Papeles emblemáticos, para quererlo y amarlo. Dotes actores embidiables, y una persona que sencillamente no se puede odiar. Recientemente Anthony Hopkins subió un video a su cuenta de Twitter, donde sorprendió a sus seguidores: en su relato contó que ha perdido en varias ocasiones luchas con el alcohol, la depresión y los ataques de ira. También mostró sus remorimientos hacia la decisión que tuvo años atrás en abandonar su hija recién nacida. Y es que si bien el galés hoy es muy querido por todo el mundo; hasta hace poco, el mismo no se podía amar.

 “Recuerdo el primer día de clase con aquel olor a leche podrida, pajitas y abrigos húmedos. Me senté ahí, completamente petrificado, y ese sentimiento se quedó conmigo durante toda mi infancia y adolescencia”, contó a la revista Playboy, sobre sus primeros recuerdos en Port Talbot, la localidad siderúrgica del sur de Gales donde creció.

 Los profesores, compañeros y hasta los propios padres desalentaron cualquier idea de que Anthony triunfe, insistiéndole en que “era demasiado tonto para cualquier trabajo”. A la par, él nunca tuvo ningún amigo, y ni siquiera asistía a sus propios cumpleaños. “Me sentía el más tonto de la clase, quizá tenía problemas de aprendizaje, pero era incapaz de entender nada. Mi infancia fue inútil y enteramente confusa. Todo el mundo me ridiculizaba”, reveló a The New York Times.

 Sus comienzos en el escenario no fueron del todo felices. Según sus propios comentarios, se hizo actor porque se consideraba que no valía para ningún trabajo. A pesar de sus problemas de autoestima, en pocos años protagonizó obras del National Theatre, uno de los sueños de cualquier artista británico. Incluso llegó a protagonizar el clásico shakesperano MacBeth, hasta que lo abandonó para comenzar su camino en Hollywood.

Anthony

Alcoholismo

 En 1968 abandonó a su primera esposa, con la que tenían un bebé de cuatro meses, porque “era demasiado egoísta para crear una familia”, según su propio relato. En este sentido, Hopkins justifica que los hombres de su familia eran así, y que a él le ha costado mucho acercase a su hija; con la que hoy tiene una mala relación, y no sabe ni siquiera si ella tiene hijos.

Durante la década del 70, Anthony adquirió la fama de “actor temperamental”. Sufría ataques de ira durante los rodajes, llegaba a las manos con los directores, e incluso desaparecía sin dar explicaciones. Años más tarde, él confirmaría que llegaba con resaca a las grabaciones, y como no podía beber en el backstage, se ponía violento.

 El punto final de esta vida de alcohólico se dio hace poco más de 45 años, cuando un 29 de diciembre de 1975, se levantó en un motel de Phoenix, sin tener la menor idea de cómo había llegado hasta ahí. “Admití que tenía miedo, lo cual me dio una libertad maravillosa. Me sentía inseguro, paranoico, aterrorizado. Temía no valer para nada, que no encajaba en ningún sitio”, confesó The New Yorker el mes pasado.

Superación

 Al inicio de los 80, la vida del británico no parecía mejorar. La sobriedad traía los demonios de la locura; que lo llevaban a manejar durante semanas sin razón alguna. A la par, en el 81 su padre falleció, y fue en sus últimas horas que Anthony se acercó para decirle que lo quería (por primera vez en su vida).

Fue con la posibilidad de protagonizar El silencio de los inocentes, que su carrera hizo un salto. Sólo necesitó 17 minutos triunfales para ganar un Oscar, alcanzar el título de Sir y la aceptación de la crítica, que empezó a catalogarlo como “actorazo”. Así, ser el Doctor Hannibal Lecter lo llevó a ser el actor más prestigioso del mundo, mientras tomaba papeles que mostrarían su virtud en el séptimo arte.

 “Quería curar mi herida interna, quería venganza. Quería bailar sobre las tumbas de todos los que me hicieron infeliz. Quería ser rico y famoso. Y lo he conseguido”, reconocía entonces en Vanity Fair.

 En el camino, comenzó a participar en franquicias exitosas, como Transformers, Thor, El Zorro, Misión Imposible o El Lobo, donde se destacaba por su habilidad en frente de la cámara, y su diversidad de papeles. En esta línea, Anthony resalta que una vez que había llegado a la cima, había descubierto que “no había nada allí arriba”: “Por Dios, yo debería estar en Port Talbot. O muerto o trabajando en la panadería de mi padre”, reflexionaba.

Su aceptación

El mayor alivio en su madurez ha sido un diagnóstico de Asperger leve, una condición en el espectro funcional del autismo que afecta a las interacciones sociales. Este descubrimiento, explica, le ayudó a entenderse mejor a sí mismo y a explicar por qué se había pasado toda la vida queriendo estar solo.

Y es que, el actor asegura que nunca ha sido tan feliz como después de cumplir los 75. Tanto, que hasta se ha hecho amigo de Sir Ian McKellen, con quien trabajó en la película The Dresser en 2015. La experiencia le animó a volver a Shakespeare, también con la BBC, en El rey Lear. Y durante el rodaje por fin comprendió por qué a tanta gente le gusta Shakespeare.

https://twitter.com/AnthonyHopkins/status/1386358279446618112
 Así, y a través de su cuenta de Twitter, podemos ver un Sir Anthony Hopkins distinto al que conocíamos. Mucho más alegre, feliz de ser y acepantadose a sí mismo. Es casi como el abuelo que todos quisiéramos, y el que tuvo que trabajar intensamente para poder reconocerse y festejarse. Hoy, va por el récord de ser el más veterano ganador de la categoría mejor actor. ¿Lo logrará?
AfiliaGo - 22Bet
Julian Torrisi

Julian Torrisi

Licenciado en Comunicación Social, corredor, cinéfilo y me gusta saber todo. Fan de contar historias, la radio, los deportes y el universo DC.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: