Otra vez tarde: El femicidio de Úrsula

Otra vez tarde: El femicidio de Úrsula

Úrsula Bahillo fue asesinada a puñaladas en el paraje rural de Guido Spano. Otros medios dicen: “el principal sospechoso del crimen es su expareja”. No es el principal sospechoso, es el culpable, es el femicida. Nombre y apellido: Matías Ezequiel Martínez, de 25 años y un dato no menor: efectivo de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. 

Matínez fue detenido cerca del lugar del hecho, como para tranquilidad de algunos. Pero a la ciudad de Rojas, una ciudad con alma de pueblo,  la invadió una euforia de salir a romper todo. La bronca, el enojo, el sentimiento de injusticia. ¿Y qué te pasaría a vos si fuera tu hija? ¿Tu hermana? ¿Tu amiga? A mí me duele el alma y no la conocía. La impotencia de no poder hacer nada, porque los que te deberían proteger miran para el costado. 

Úrsula tenía 18 años y fue lo suficientemente valiente para ir a una comisaría a declarar, efectuar una denuncia por violencia de género, pedir una perimetral y un botón antipánico que nunca llegó. También, le contó a sus amigas que él la tenía amenazada de muerte

El agresor tenía 17 denuncias en su contra y una carpeta médica psiquiátrica, porque cuando cometes una imprudencia la misma comisaría te apaña, porque sos uno de ellos, nadie quiere manchas en una fiscalía. 

A Úrsula la mató su exnovio y ahora es tarde para apuntarla con el dedo, aunque muchos medios y personas se preguntarán por qué no salió de ahí o por qué no lo denunció antes. Hasta la violencia mediática también es machista y culpabiliza a la víctima. No faltará otro que diga y la familia ¿Dónde estaba? 

A todos ellos, les hago un llamado de atención y que piensen: ¿por qué no se apunta con el dedo al perverso con poder policial que le saco la vida a una chica que tenía todo un camino, lleno de oportunidades por vivir y que no lo va a poder hacer? Úrsula ya no va volver a su casa, ya no está. Y quisiera romper todo, porque sin conocerla puedo poner las manos en el fuego y decir que hizo todo lo posible para no terminar muerta y aun así hoy es una víctima más de femicidio. 

El capítulo que le sigue tiene que ver con la manifestación que tuvo lugar en Rojas, la policía efectuó un disparo en la cara a una joven que estaba en la marcha, iniciando una represión. Hay videos con imágenes sensibles de la joven cuando recibe el disparo en su cara. Otro suceso de encubrimiento. ¿Hasta cuándo la policía va hacer lo que plazca sin consecuencias? 

En vísperas de un 14 de Febrero, donde el día de los enamorados tiene fecha y regalos en puerta, asegúrense de irse a la primera, ante el primer acto de violencia. Y si no llegas a irte, hablá, gritá con todas tus fuerzas, no te quedes sola, date de baja.

-Él: Yo quiero alguien que esté pendiente de mí. Todo el tiempo a todas horas. Si no lo estás, si no estás todo el tiempo hablándome… y bueno, voy a entender que no me querés y yo no puedo seguir con una egocéntrica que solamente se interesa por sus logros. Me manipulas, la sabes todas y ¿sabés qué? No sabés todo, en realidad, no sabes explicar nada. Te expresas mal, te crees que sos superior porque sos profesora. Si no quiero hablar más del tema no vengas vos hacérmelo cuestionar. No me hagas ese jueguito feminista de demonizar todo, te lo pido por favor porque conozco bien ese juego. No quiero hablar más con vos , ya veo que me denuncias, no quiero hablar más con vos, sos un peligro. Sos de esas feministas que por un grito o un enojo, denuncias a las autoridades, o que escrachas sin saber que hizo el pibe, porque siempre la culpa la tenemos los hombres. Es imposible tratar con vos.


-Yo: estás diciendo cualquier cosa, mezclando todo y encima me tratas mal
-Él: Nono, no te digo cualquier cosa, te trato como trato a todo el mundo

Me di de baja el día que dijiste realmente lo que pensabas. Que mostraste bien la cara y parecías… parecías simplemente otra persona, y lo tenías casi todo (y esto simplemente me refiero, a lo que yo busco en un compañero) por un tiempo claro, el chico se disfrazó de eso; hasta me enamoré porque tenía muchas cosas buenas.

Ahora bien, a partir de reconocer experiencias de otras compañeras, de amigas, de escucharme hablando como ellas o teniendo mil deja vú sobre “me parece que estoy hablando como Clari”(mi amiga Clari, la que vivía arriba de la moto de su novio porque era peligroso que caminara sola; la que no usaba calza porque eso era provocar a los hombres, la que no iba al gym porque ¿para qué quería estar más linda si ya tenía a su novio?, ¿o acaso Clari quería salir a “conquistar ” a alguien más y por eso iba al gym?), “esto ya lo escuché” “ya sé que pasa después” “corré ahora” “ándate a la primera” “tomate el palo a la primera” “esto ya lo leí en feminismo para principiantes”. Pero también lo escuché en los encuentros con otras mujeres, transitando nuevos espacios, vivenciando marchas, donde reconocer el dolor ajeno se transformó en el propio cuando vivimos miles de femicidios que parecen de nunca acabar; de leer, de escuchar, de compartir con otras.

Está claro creo, que a partir de todo lo expuesto, podríamos pensar miles de cosas y análisis de ese relato, que es una reconstrucción, un fragmento de una experiencia vivida hace poco tiempo atrás, y rescato algo importante, una nunca deja de estar alerta y si bien podríamos pensar “no pasó nada” o como muchas veces decimos o le dijeron a Clari, “pero ¿no te pegó no?” La verdad es que no tiene que pasar esa extrema violencia para darnos cuenta que eso ya no va (y lo resaltaron muchas cumpas anteriormente) Cuesta eh, pero me quisiera quedar con esto… “me hace ruido”, “esto ya lo escuché”, “esto ya lo viví”. No sé, eso fue suficiente para dar un paso al costado, se los comparto porque pude dilucidar, distinguir violencias y apoyarme en amigas, principalmente en Clari. Y en otro momento de mi vida, me hubiese castigado, rebajado a pedir perdón por algo que no hice y simplemente me di de baja.

Lucía Negrini

Lucía Negrini

Lic. en Comunicación Social y Prof. de Comunicación Educativa "Escribir es la manera más profunda de leer la vida" Francisco Umbral (1932-2007)

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