Otra vez, otra piba: el mal momento de Sofi que como pocas, pudo contarlo.

Otra vez, otra piba: el mal momento de Sofi que como pocas, pudo contarlo.
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Una vez más me siento a escribir y pienso cómo encarar este tema de una manera diferente, cómo decir algo que visibilice nuestra lucha o cómo reclamar para que nos escuchen. Ya no alcanzan nuestras marchas, nuestras llamadas de atención, nuestras voces, nuestros pañuelos, nuestras banderas o nuestros asesinatos mal llamados “muertes”. Nos abusan, nos secuestran, nos violan y nos matan. El sistema patriarcal, el machismo y el Estado ejercen autoridad sobre nosotras sin permiso.

El domingo le tocó a Sofía, mi compañera. Me levanto temprano y miro su historia, no era una más. Lloraba, se desgarraba, y casi no podía contar lo que vivió. Sofi se tomó un taxi en Pellegrini y España para volver a su casa luego de juntarse con amigos y amigas. Por las dudas avisó a uno de ellos el registro. Inesperadamente el taxista habla con un hombre por audio, quien le pedía tres tipos de comida, por si no tenía otras disponibilidades. Si, 1 A.M. un señor pidiendo comidas y con condimentos especiales. La tranquilidad de Sofi se vio atentada por esta acción sospechosa y rápidamente le mandó un mensaje a una amiga describiendo al taxista y la situación por la que estaba pasando. Después de mandar el mensaje a su amiga, el taxista termina describiéndole a “su cliente” que al final tenía un choripán con extrañas descripciones que hicieron que ella se alerte y quiera bajar del auto rápidamente.

El chofer se queda en la esquina estacionado y mandando audios. Sofi cambia de vereda para evitar ser perseguida y, desesperada, empieza a hacer señas para que alguien pueda ayudarla. Unos chicos terminan llevándola a su domicilio sana y salva. Un episodio que podía llegar a haber sido aquel Pizzagate.

Sofi lo puede contar, pudo llegar a miles de personas para que la escuchemos. Muchas otras chicas no han podido. Sofi estuvo “bicha”, pero eso no cuenta. Eso es lo que nos quieren hacer creer a nosotras. Tenemos que andar tranquilas, no atentas y eso no sucede. Es lo que nos pasa a todas las pibas todos los días. ¿Quién de nosotras no ha vivido una situación de abuso alguna vez? Es lamentable. Sin embargo, estamos desamparadas, nuestras voces son respondidas con silencio y el Estado no nos protege.

Hace unos días atrás quisieron dar de baja la aplicación She Taxi que ofrece viajes seguros con mujeres. María Eva Junco, quien está en frente de esta esta app, nos tranquilizó a través de su comentario: «la app no va a ser dada de baja«, en una entrevista con un famoso diario de la región. En referencia a esto, usuarias habían mostrado su descontento mediante Twitter por la posible desaparición del servicio debido al reclamo de otros taxistas. Lo cierto es que hasta los servicios que ofrecen, de alguna manera, una protección para nosotras son cuestionados y temen ser dados de baja.

Recién leí una publicación bancando a Sofi, de La Pelota y el Rock: “Eduquemos a no violar, no a cómo protegerse de una violación”. Qué frase tan quemada, pero real. Ojalá estas frases se transformen en hechos. También crucé unas breves palabras con ella y si algo me dejó contenta es que esta piba no baja los brazos en esta lucha y me aseguró que al patriarcado lo vamos a tirar.

Maite Cecchini

Maite Cecchini

Traductora de inglés y estudiante de Comunicación Social. Disfruto de un buen mate, viajar y desafiarme. Música, deportes, batallas culturales y feminismo. Me aburre la comodidad y la rutina.

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