New York High Line: Fiel reflejo de cómo desde la obsolescencia y el abandono surge la utilidad y belleza de un parque en medio de una gran urbe.

New York High Line: Fiel reflejo de cómo desde la obsolescencia y el abandono surge la utilidad y belleza de un parque en medio de una gran urbe.

El New York High Line, es una obra que fue resultado de la propuesta ganadora de una competencia internacional en Mayo del 2003. El equipo estaba compuesto por James Corner Field Operations junto a Diller Scofidio + Renfro. El NY High Line fue una estructura elevada de acero de más de 2 kilómetros de largo construida en 1930 para el tránsito de trenes. Esta funcionó hasta 1980, luego cayó en desuso y que circulaba a través de lo que una vez fue un triste y sucio distrito de mataderos y carnicerías en el lado oeste de Manhattan. Hoy es un parque que entrega a los ciudadanos un recorrido longitudinal en altura ofreciendo privilegiadas vistas sobre la ciudad. 

23 años después, se llamó a una competencia internacional de arquitectura para su transformación en un parque público. La propuesta ganadora se inspiró en las malezas verdes que crecieron tras el abandono de esta línea férrea. Propusieron un pavimento que permite el crecimiento de vegetación por las diversas áreas dentro del recorrido. La estrategia se planteó a través del concepto de agri-tecture: parte agricultura, parte arquitectura.

El parque está dividido en tres secciones y posee más de una docena de puntos de acceso a lo largo de su recorrido por sobre la ciudad. 

En 2009 se abrió al público la primera sección, más al sur, junto a lo que hoy es el Whitney Museum. La tercera y última fase lo hizo a finales de 2014, siendo la más atractiva ya que rodea Hudson Yards, que ofrece vistas panorámicas sobre el río Hudson.

High Line: Un revolucionario espacio público y un proyecto de revitalización urbana.

El NY High Line es un imponente paseo que serpentea a nueve metros de altura. Como mencionamos anteriormente constituía una línea ferroviaria elevada y que en la actualidad es un paseo urbano ricamente plantado. Este parque lineal y elevado se ha convertido en un gran éxito, es uno de los parques urbanos más importantes y uno de los destinos más queridos y visitados de Nueva York con más de cuatro millones de visitantes al año. 

No exageramos si nos animamos a calificarlo como una herida en la ciudad de la época industrial. Del transporte, que se convierte en una cicatriz ecológica, en un jardín elevado, un espacio verde sobre una infraestructura sobrante. Claramente está pensado como un conjunto y no como una sucesión de espacios. Es una enorme tira que combina diferentes plantas con vegetación natural que crece de las antiguas vías las cuales están a la vista intencionalmente. Se suman diferentes texturas de piso de las cuales emergen bancos, reposeras de madera para descansar, leer u observar las innumerables vistas y obviamente el Rio Hudson. Las innumerables intervenciones a la vieja estructura implican diferentes accesos, miradores, pequeños anfiteatros, espacios de reunión, etc. 

En conclusión, se demuestra que no toda estructura en desuso debe derribarse, que la unión de vecinos logró frenar la demolición y promover lo que hoy es realidad. La arquitectura es el arte de construir espacios para ser vividos, disfrutados. Pero también debe ser la que permita aprovechar obras existentes y reconvertirlas, entender el valor que poseen para una comunidad y re significarlas. 

Juan Ignacio Vallet

Juan Ignacio Vallet

Estudiante de Arquitectura en la Universidad Nacional de Rosario. Amante de la fotografía y de escribir sobre Arquitectura, Urbanismo y Ciudades.

Un comentario en «New York High Line: Fiel reflejo de cómo desde la obsolescencia y el abandono surge la utilidad y belleza de un parque en medio de una gran urbe.»

Deja un comentario