Los Silos Davis, todo el color de Rosario

Los Silos Davis, todo el color de Rosario

 Hoy un museo, bar y espacio de encuentros. Los Silos Davis fueron un solar que se supo reinventar para ser protagonista de miles de fotos en cada día. Con su gran cantidad de colores, se destaca como una de las visitas obligadas en la ciudad, así como un punto de referencia para todos los rosarinos.

 Hoy cualquier persona que cruza desde Oroño, viene desde el Monumento bordeando el río, o camina del norte hacia el centro, puede verlos con gran facilidad. Su intensidad y variedad de colores, más los paisajes que lo rodean, nos crean un sitio decorado de una forma perfecta. ¿Qué pasaría si te dijera que en realidad ese lugar nunca fue los Silos Davis?

Foto: Ruben Nascio

 Como punto de partida, tenemos que remontarnos a los inicios de este icónico emplazamiento, a fines del siglo XIX. El primer nombre con el que se conocía al elevador del puerto era Barraca Germania. Aprovechando su lucrativa posición, era el nexo entre el Ferrocarril Central Argentino y las embarcaciones del río Paraná. Así, conectaba las embarcaciones que venían del centro del país con los barcos que las exportaban.

El primer dueño, y también presidente de la Cámara Arbitral de Cereales de Rosario, era Ernest David, quien era socio de los hermanos Jewell. Con la llegada de la Peste Bubónica en 1900, diferentes rumores sentaban como el brote epidémico a la barraca, por lo que un cambio de nombre era necesario para ahuyentar la mala prensa y el imaginario social.

Silos Davis
Foto: Ruben Nascio

 De esta forma, nació el embarcadero Davis, cuyo apellido se encargaría de trascender al del propio puerto. Y es que, lindera de la barraca se construiría en la década del 30 el elevador La Plata Cereal Company.

Estos eran los verdaderos silos, pero no tenían conexión con Davis, más allá de su cercanía. Como dato: el cereal no se almacenaba, sino que se lo vertía por gravedad mediante mangas de los vagones al barco.

Es entonces, durante la época de la Chicago Argentina, Rosario era uno de los centros exportadores, y sus elevadores estaban a la orden de cumplir dichas funciones. Con el correr de los años, el embarcadero Davis dejaría de existir, y el elevador aledaño ya no tendría funciones. Ya en la década del 80 este sitio quedaría abandonado hasta la intervención que se encargaría de darle color.

Silos Davis
Foto: Walter Covacevich

 ¿Por qué el nombre «Silos Davis»?

Ernete de Lorenzi había sido el arquitecto que proyectó el elevador, que la Municipalidad había bautizado con el nombre de los Silos Davis. Como parte de la recuperación de la franja del río, el propio municipio convierte al sitio en un museo. De esta forma nace el el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (Macro), poniendo el foco en recuperar las instalaciones de los elevadores de la celealera. Así, a la hora de contar cómo fue el sitio recuperado, se fusionaron ambos nombres y se le dio nacimiento a “Los Silos Davis”.

 Hoy, podemos encontrar la colección de arte contemporáneo argentino más importante del país, y diez pisos con constantes muestras y diferentes tendencias, reuniendo más de trescientas valiosas obras. Sumamos los bares que cuentan con una de las mejores vistas de la ciudad.

Desde su inauguración, el 16 de noviembre de 2004, el MACRO busca cambiar los colores de los ocho cilindros del edificio periódicamente; sorprendiendo con cada nueva transformación. La primera vez que se dio este cambio fue en 2010, con el trabajo de Martín Agüero.

A modo de cierre

 Si bien nunca ha existido un Silos Davis como tal, es imposible no vincular este nombre con el lugar, así como pasar por Oroño y el río y no pensar en este llamado.

Gracias a la intervención que se ha realizado, hoy los millones de rosarinos y los miles de visitantes de la ciudad, pueden disfrutar de un recorrido increíble en la vera del Paraná, sin dejar de tomar fotos a esta muestra de paisajes.

 Ernest David jamás imaginó que el puerto que presidía daría nombre a un sitio tan llamativo, así como no dejaría de sorprenderse al ver cómo su apellido se transformaría en un icono de la ciudad, aunque fuera por una confusión.

Silos Davis
Foto; @contre_martin

Agradecimientos: Carlos Alberto Fernández Priotti

Julian Torrisi

Julian Torrisi

Licenciado en Comunicación Social, corredor, cinéfilo y me gusta saber todo. Fan de contar historias, la radio, los deportes y el universo DC.

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