La Rosario portuaria: historia de una ciudad bañada

La Rosario portuaria: historia de una ciudad bañada

 Es imposible separar a la cuna de la bandera de su río. El Paraná, que baña sus costas y da espacio para las mejores fotos, cuenta una rica colección de historia de sus años de portuaria. En este sentido, uno de los capítulos más llamativos de los grandes años de inmigración a Rosario, lo escribieron los pescadores, quienes

A comienzos del siglo XX, Rosario aparecía en el mapa como una ciudad perfecta para recibir barcos y embarcaciones de todo el mundo. Desde importaciones y exportaciones de los más variados elementos, hasta inmigrantes indocumentados, que bajaban de los barcos con leyendas, luego de pasar más de una semana arriba del mar. Algunos buscaban compañía ni bien se bajaban, por lo que los prostíbulos eran uno de los fuertes de la época, sobre todo, de Pichincha.

Portuaria

 El empleo en Rosario estaba en auge, ya que había una gran actividad portuaria, sumada a la ferroviaria y costera. Los empresarios buscaban quienes hagan el sacrificio físico, y de esta exigencia y la necesidad de ganarse la moneda, es que surgió la popular frase “hombrear bolsas al puerto”.

  Con una ciudad que duplicaba su población, y con una actividad portuaria en gran crecimiento, fue que empezó a crearse las conexiones subterráneas, los pasadizos y también, las trampas para el tráfico. La gastronomía también era uno de los platos fuertes, y bares como el Sunderland, eran los más solicitados.

Portuaria

 Con tanta producción portuaria, los pescadores no se quedaron atrás, y debían aumentar su trabajo, para poder complacer a un área que se estaba poblando en medidas. Los propios pesqueros vivían a metros del río, con casas humildes hechas de adobe y paja. Los recursos eran proveídos por ellos mismos, por lo que no se recurrían a chapas robadas o brindadas por el Estado. Así, los techos de paja se hacían para que sea fresca la estancia en esas viviendas. No refiere a mayor o menor cantidad de dinero.

Portuaria
Vista del Puerto – Abril de 1916

No podemos dejar de lado los graneles, silos enormes que vertían los cereales por gravedad, mediante mangas de los vagones al barco. Entre los más conocidos, se destaca la Barraca Germania, llamada posteriormente Silos Davis.

En este sentido, debemos mencionar uno de los grandes problemas que han tenido las embarcaciones, propias de las bajantes del río. Así como se crean sedimentos, que luego terminan siendo islas linderas, también los puertos son llevados por el agua. En este sentido, es que la tarea portuaria no era sencilla, ya que se podría perder todo en unos minutos.

Imagen de 1941, cuando el Puerto se derrumbó.

Energía para una ciudad que crece

 En donde hoy chocan las calles San Martín y Catamarca es donde podemos encontrar la Usina eléctrica, un sitio que era fundamental en el tan marcado crecimiento que estaba teniendo Rosario en esos años.

Un recorrido por el frente del río

Aunque hoy veamos la bajada Sargento Cabral, las calles Belgrano, Costanera o Rivadavia (entre otras); antes no era fácil transitar «El bajo». Sus calles de tierra estaban a un nivel mucho más bajo que el del resto de la ciudad, y no se había homogeneizado a la tierra para el trasporte de vehículos. En este sentido, se destaca el trabajo de recuperación de los espacios, donde se ganaron metros de cercanía al río.

El frente costero se desplegaba en un total de 10km, donde se hallan actualmente ubicados la Base Naval Puerto Belgrano y Puerto Rosales, ambos lindantes a la ciudad de Punta Alta y la Base Naval de Infantería de Marina Baterías. Cada una de estas estructuras presenta una serie de instalaciones e infraestructura singulares que conjugan lo técnico, lo histórico y lo urbanístico.

Por otro lado, Rosario y su río también fueron un enorme aporte para la bilogía, que permitió estudiar su fauna. Justamente, este valor paisajístico y natural había atraído la atención de Charles Darwin por recorrer la ciudad, haciendo sus primeros hallazgos fósiles, que sentaron las bases para la posterior formulación de la Teoría de la Evolución.

Hoy, el río, su frente y sus parques permiten la convivencia de miles de rosarinos que eligen pasar su día en la vera del Paraná. Son enormes las fotos que podemos ver que capturan momentos vividos, y son testigos de una ciudad que todos los días es besada en su costa. ¿Cuál es tu foto favorita?

Agradecimientos: Walter Covacevich

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Julian Torrisi

Julian Torrisi

Licenciado en Comunicación Social, corredor, cinéfilo y me gusta saber todo. Fan de contar historias, la radio, los deportes y el universo DC.

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