El sembrador, un túnel a plena luz del día

El sembrador, un túnel a plena luz del día

 En la caza de detalles de Rosario, nos podemos encontrar con amplios misterios escondidos. Casonas con leyendas, atajos escondidos y pasajes subterráneos. Si bien hay muchos que se ocultan, y que su función era el contrabando o la ilegalidad; hay muchos que eran simples sendas. Justamente uno de ellos está a metros del Monumento, aunque pocos conocen su origen. ¿Qué esconde El Sembrador?

 Hoy podemos caminar por Avenida Belgrano, pasear por la zona del Parque Urquiza, o subir por las escaleras que rodean esta obra. Entre todo el paisaje que tenemos en la vera del Paraná, este aparece como una referencia, como un punto de encuentro o bien como un momento para fotos. Sin embargo, su verdadero origen refiere a mucho más que un detalle a la hora de recorrer la ciudad.

 Debemos situarnos como punto de partida a los primeros años de Rosario como ciudad. En esa época, esta tenía un gran impacto del movimiento agropecuario, que empezó con el gran embarque de trigo hacia Europa (1878). Así, el puerto era el centro de toda la actividad, que importa y exportaba embarques. Cuando recibían, los podían llevar a la Estación del Ferrocarril Oeste Santafesino, a la Estación Central Córdoba o a los comerciantes locales. Entre los referentes rosarinos podemos destacar el Mercado del Abasto (hoy Plaza Libertad) y el Mercado Central (hoy Plaza Montenegro).

 De esta forma, la ruta que se trazaba con las vías férreas iniciaba en el puerto, trayendo las embarcaciones en vagones ingleses hasta la boca del túnel. Se utilizaban cables de acero hasta completar con los compartimientos necesarios. A la par, se usaba un solo vagón por vez, debido a lo empinado de la embarranca.

 El puente del arco se construyó alrededor de 1895, por problemas de erosión en el desmonte, y se aprovechó para que sobre la bóveda pase una vía que conectaba los embarcaderos al filo de la barranca. La tracción a cable era sumamente difícil, en particular por el peso del carbón mineral importado.

 Como detalle, podemos marcar que muchos de los trabajos de puerto no contaban con la maquinaria de la que disponemos hoy. Así, surgió una gran demanda de trabajo, que coincidió con la oleada inmigratoria de los inicios del Siglo XX. Como plus, se creó un vocabulario portuario, donde se puede resaltar la frase “Hombrear bolsas al puerto”.

 Con el correr del tiempo, y la nueva arquitectura de la ciudad, el atajo dejo de tener uso, e incluso se lo había apodado como el Camino de la Muerte. Esto se debe a que después de que se dejó de usar, se transformó en una ruta peligrosa para el paseo peatonal.

 Como medida ante la gran cantidad de reclamos, la Municipalidad de Rosario abrió un concurso artístico que formaba parte del “Plan Repetto”, en referencia al intendente Agustín Repetto. Este consistía en el embellecimiento de la Avenida Belgrano, con obras que se pueden observar en el camino entre Pellegrini y San Juan.

La llegada del Sembrador

Lucio Fontana y Osvaldo Raúl Palacios fueron los artistas que ganaron el concurso patrocinado por la Asociación de Comerciantes de Rosario en 1941. Su relieve escultórico era un homenaje a los albores de la Pampa gringa. Así, la figura del Sembrador aparece con gran movilidad, esparciendo el trigo que lleva en la bolsa.

 Los materiales utilizados para esta obra de 8,10 de ancho, por 8,80 de ancho eran treinta placas constituidas por una mezcla de arena gruesa y partículas de limadura de hierro. De esta forma, al oxidarse tomó el color rojizo que se puede apreciar en nuestros días.

Relatos urbanos

 Si bien se ha relacionado a los túneles con el contrabando del puerto y la mafia rosarina, este camino en particular no ha sido sede de ilegalidades. En cambio, la leyenda que cuentan varios rosarinos tiene que ver con algo fuera de lo humano.

 Según las experiencias, algunos corredores han contado ver una figura en las esquinas de Avenida Belgrano. En estas cercanías, han dado cuenta de una suerte de fantasma que los espera en la cercanía del Sembrador. El detalle es que esa silueta nunca llega a verse por completo, y ningún runner puede dar fe de haberlo visto más de cerca.

  Este mito se fue acrecentando a medida que más corredores coincidieron en haber visto esta ilusión en Barrio Martin. En suma, varios dan cuenta de que el horario más habitual suele ser dentro de la madrugada, cuando menos testigos hay de ese momento.

 A fin de cuentas, el Sembrador es visto como un símbolo “del bajo” rosarino, y bien parece ser que alberga más secretos que los que están a la vista o en fotos antiguas.

Fuentes: Ruben Nasio‎

El Sembrador

Región Litoral

Fotografías y Estampas del Rosario Antiguo

Julian Torrisi

Julian Torrisi

Licenciado en Comunicación Social, corredor, cinéfilo y me gusta saber todo. Fan de contar historias, la radio, los deportes y el universo DC.

Deja un comentario