D+, llevando todo el color del arte urbano

D+, llevando todo el color del arte urbano

Lleva más de 10 años y cerca de 500 murales de trabajo en Rosario. Desde su lugar, busca devolverle algo a las calles, como un reflejo y una manera de expresarse. Una historia de superación, de aprendizaje y de arte, en las manos de D+.

Caminando por la costa, buscando un negocio en el centro, cruzando una esquina o pasando por un mural. Rosario muestra un lado creativo a través del arte de Dimás (D+). Diferentes personajes, creaciones y estilos son los que podemos encontrar de la mano de este artista, que interviene en toda la ciudad.

 No son grafitis de política, fútbol ni frases de amor. Son creaciones que arrancan con un concepto, permitiendo múltiples connotaciones. Desde animales, personajes de cuentos, estrellas del rock, pasando por futbolistas y hasta metáforas. 

 Darío Nota, el alter ego de Di+ empezó desde muy chico con el arte. Su abuela fue su modelo a seguir, y él dio sus pasos haciendo grafiti en los bancos de la escuela y en garitas de colectivo. Primero fue un hobby, las herramientas se las dio la calle, y su paso por la Facultad de Bellas Artes le permitió seguir creciendo en el arte. Con años de esfuerzo y cientos de trabajos al hombro, se profesionalizó y es un referente del arte urbano en toda la región.

arte

 Según la bibliaSan Dimas fue el ladrón perdonado, fue el primero en creer en Cristo y el primero en ascender al cielo. También es un juego de palabras; de decir algo positivo, dar algo más. En este sentido, la historia de Darío comparte muchas cosas en común con el santo. Él considera que fue perdonado, que logró salir de la situación donde se encontraba y tiene una nueva oportunidad, sin tiempo que perder.

 “Yo después de donde estuve, salí con una cabeza como que se me iba el tiempo. Hice los 5 años de corrido en la facultad, iba a pintar, trabajaba, y así. Estuve los 5 años metiéndole. Y bueno, es la satisfacción de poder llegar a hacer lo que uno le gusta, y tomárselo en serio, con compromiso. Yo soy muy responsable con mi trabajo, soy medio fanático. Más cuando se te abrieron puertas, y lo que yo estaba buscando se estaba dando. Lo valoro, lo respeto y estoy agradecido”.

Su proceso de trabajo consiste en buscar una pared tocada por la contaminación visual. Tiene que ser un sitio donde la gente haga contacto diario, para que esta se choque visualmente con su trabajo. A partir de ahí, él pasa de un boceto previo para resaltar un concepto, dándole fuerza a ese mensaje que busca transmitir y que debe alegrar la calle. Después se hace la limpieza de pared, se diagrama y empieza a pintar.

 Sincerándose, Darío cuenta que nunca termina un trabajo 100% convencido. “Soy muy detallista y le busco la vuelta. Siempre hay algo para hacer (…) Si fuera por mí, nunca termino”. En esa línea, resalta que su trabajo es costoso, por lo que es como tirar una bala certera, que debe pegar en el blanco para despertar el interés de la gente.

“Con el tema de mis dibujos y lo que ves en la calle, hago desde un comic hasta un realismo, lo que se te ocurra. Por eso tengo trabajo, porque los que me llaman ven que puedo hacer cualquier cosa. No es que solo hago específicamente una cosa, yo soy abierto”

 

No sólo busca dejar marcas visuales, sino que también busca dejar huellas en la enseñanza. Por eso es docente y da talleres de educación no formal en ámbitos marginales. Al respecto, Darío nos contaba que “Lo mío es aportar mi experiencia de vida, lo que me pasó, y transformar esas cabezas. A veces no tienen salida o no tienen lugar. Y bueno, es tratar de cambiar esas cabecitas para que piensen mejor”.

 En sus clases, siempre tiene presente la idea de devolver algo de todo lo que ha recibido. Así, cuenta que los talleres que él dicta tienen el foco de que pinten un poco de sus raíces. Que los chicos tengan presente su herencia y reflejen sus costumbres a través de este trabajo. “Sé que el arte, como me ayudo a mí, vi en ellos que también los ayudó, como un cable a tierra. Los desconectó, como todo lo artístico”.

 Como todo creador, Di+ tiene su obra maestra. Reconociendo su trabajo, él destacaba haber pintado en dos silos de campo en la ciudad de Chapul, a pocos kilómetros de Venado Tuerto. “Fue un trabajo muy laborioso, que en esa altura y en esa superficie, me di cuenta que podía hacer cualquier cosa”. El objetivo fue pintar una publicidad, a más de 30 metros y en grúa. Terminó en un orgullo para Darío, y finalizándolo en una semana, cuando anteriormente lo habían hecho en un mes. En sus palabras, él lo describe diciendo “Me di cuenta que podía hacer cualquier cosa”.

Julian Torrisi

Julian Torrisi

Licenciado en Comunicación Social, corredor, cinéfilo y me gusta saber todo. Fan de contar historias, la radio, los deportes y el universo DC.

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