Cuando la librería Ross era el centro de las letras

Cuando la librería Ross era el centro de las letras

Hoy reconvertida en una gran cadena, el librero Ross fue un icono de Rosario en cuanto a literatura se refería. Autores rosarinos, relatos en diferentes idiomas, textos para todo público. Ir por la peatonal era saber que se podría encontrar un buen libro, y ya su enorme cartel avisaba a varias cuadras de distancia. ¿Cómo fue su historia?

En las épocas donde a Rosario se la llamaba La Chicago Argentina, Arnoldo Ross era un canillita de Pichincha. Por cuestiones del destino, había abandonado la escuela a los 9 años y se dedicaba a repartir revistas en bicicleta. Fue así como descubrió que la ciudad tenía una gran heterogeneidad en sus lectores. Inmigrantes llegados desde Francia, Italia e Inglaterra que no entendían del todo el idioma, y que se quedaban excluidos de la lectura que no fuera en español.

 Fue entonces que el joven, a los 23 años, encontró la forma de reunir todos los libros y revistas que fueran más allá de las producciones nacionales, captando este público. En 1937 nacía la Librería Ross, la primer gran apuesta de la ciudad por promover la cultura. Su primer ubicación era al lado del Cine Palace, por calle Córdoba.

Arnoldo Ross. Foto: Ruben Nasio

 En 1959 se trasladaría a su nueva sede, siguiendo por la misma calle, pero ahora a la altura del 1338. Este era un espacio que le permitiría multiplicar su stock de libros, diversificando los géneros y los lectores que los visitaban a diario. Se sumaron textos de estudio, específicos de carreras y libros técnicos, de la misma forma que se inauguró una galería de arte abierta al público. Entre los que dieron el presente en charlas y presentaciones, se pueden mencionar a Jaime Dávalos, Quinquela Martín, Berni, Soldi, Falú, y Los Chalchaleros.

 El extra también estaba en su horario de atención. Tanto la librería como el espacio cultural se extendían hasta las 24, organizando peñas, firmas de libros y encuentros con personalidades de la bohemia rosarina. Era algo inédito en la ciudad, incluso en el país. De esta costumbre se empezaría a copar la calle Corrientes de la capital porteña. En suma, los clientes podían comprar cuadros en cuotas, que era la forma que veía Arnoldo de fomentar la cultura, a pesar de del dinero.

 Desafortunadamente, en 1971 un gran incendió obligó a pasar a una nueva sede, manteniendo todavia la misma calle. Ahora en el espacio de Córdoba 1047 disponían de dos plantas para la venta de libros, más un tercer nivel con salas para eventos culturales, presentaciones y conferencias. A la par, su depósito era el más extenso dispensario de libros en Rosario, así como la envidia de gran parte de los libreros de esos días.

Ross
Foto Pablo Esteve

 En esta nueva locación fue que se exhibiría con gran firmeza su insignia: aquel cartel de “Librero Ross”, que mantiene su esencia hasta el día de hoy, y señala dónde encontrar los mejores libros. También sacó su editorial, con la que se encargaba de presentar algunos de los mejores libros de artistas locales.

“Ross es de las más emblemáticas librerías de Rosario y fue la primera que rompió con la estructura de librería para transformarse en un centro cultural. En los 60 y en los 70 a Ross iban todos los intelectuales argentinos que pasaban por Rosario, pero no sólo escritores, también músicos y pintores”.

Ross

 Arnoldo Ross tuvo dos hijas; Liliana y Silvina, quienes continuaron el legado de su padre, luego de que este partiera. En honor a su madre, bautizaron el centro cultural y salón de convenciones como Doña Ross.

Lamentablemente, en 2014 la librería se vio obligada a venderlo a la cadena Cúspide, del grupo Clarín. Con esta compra, dejo de ser una casa de libros con su propia impronta, para pasar a ser un local más dentro de una gran empresa. Así, dejaron de venderse las editoriales rosarinas, como se dejó de vender libros de pequeña escala, para enfocarse en las grandes casas de impresiones.

Foto: Analía López

 Si bien ha habido diferentes recambios, el rosarino que pasea por el centro y ve su gran cartel, sigue llamando a esta casa como Ross. Así como se metió en el alma de la ciudad, la librería sigue en los recuerdos de los locales, que disfrutan del ver sus vidrieras, recorrer el local y subir por su escalera de caracol. Sin dudas, una parte de nuestra cultura, que sobrevive a su manera, al pasar de los años.

Fuente: Más Para Más

Agradecimientos fotografías Analía López

Julian Torrisi

Julian Torrisi

Licenciado en Comunicación Social, corredor, cinéfilo y me gusta saber todo. Fan de contar historias, la radio, los deportes y el universo DC.

Un comentario en «Cuando la librería Ross era el centro de las letras»

  1. NO QUIERO DISCUTIR ,MI MAMA ,DE CHICO ME LLEVABA AL CENTRO A PASEAR ,ALLA POR 1937 ,PERO SI MAL NO RECUERDO CALLE CORDOBA ERA DOBLE MANO ,Y ROSS PUSO EN UN PASILLO ENFRENTE DEL CINE ,LA LIBRERIA ,CUANDO TENIA 12 AÑOS ,POR 1943 ,YO COMPRABA ALLI LA REVISTA «MECANICA POPULAR» QUE ERA DE EEUU ,PERO EN ESPAÑOL ,

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