Cómo acostumbrarse a correr

Cómo acostumbrarse a correr

No es novedad que hacer deporte es una parte importante del bienestar humano. En este sentido, hay que proponerse sumar el habito en la rutina, y encontrar esa actividad física que más nos guste. Si bien todas las actividades son sumamente positivas para el cuerpo, el running ha ganado terreno por su simplicidad: sólo se necesitan ganas y unas zapatillas.

Así, acostumbrarse a las corridas es cuestión de entusiasmo, de proponerse siempre un objetivo, e ir lográndolo en pequeñas cuotas. Si nos proponemos una rutina, este paso a paso se hará cada vez más potente, y podremos llegar a un mejor ritmo, mayor optimismo, mejor claridad y, en resumen, un día con otros ojos.

Como punto de partida, debemos tener presente que el ejercicio físico es fundamental para mantener la buena salud. Estar activos, renovar el aire y evitar el sedentarismo es parte de esta salud mental y física. Claro, no todos podemos ni debemos hacer lo mismo, pero el hecho de poder hacer algo, ya es un buen comienzo.

¿Por qué correr?

Por más simple que parezca, salir a correr es la oportunidad de conseguir una mejora respiratoria, mejor salud en las articulaciones y músculos, a la par de que permite conocer gente con la misma afición. También nos ayuda a liberar endorfina, también conocida como la hormona de la felicidad.

El ejercicio físico es fundamental para mantener la buena salud. Todos nosotros somos una combinación entre aspectos mentales y físicos, por lo que es necesario mantenernos activos y evitar el sedentarismo. Siguiendo esta lineal, encontrar los métodos para mantener la constancia en el deporte, es una de las claves para hacerlo parte del día, y así poder ir alcanzando los objetivos propuestos.

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Para ello, primero debemos tener presente el usar ropa cómoda; sin ser tan quisquillosos de tener todo el conjunto, pero sabiendo que mientas más a gusto nos sintamos, más ganas tendremos de realizar nuestra actividad. En este sentido, si la ropa es para una actividad en específico y se adapta a las necesidades concretas de este tipo de ejercicio, representa un incentivo extra para ponerse en acción.

Como segundo punto, sugerimos encontrar el horario que más a gusto te sea. Lo bueno del running es que se puede ajustar a cualquier agenda, sabiendo que solo depende de uno mismo. De ahí parte su popularidad: puede ser un corte en el día laboral, una forma de viajar entre la casa y el trabajo, como un break al principio o final de la jornada. Para facilitar las cosas, ponete un horario de antemano; uno que sea realista y encaje con tus actividades semanales.

Comer bien

Un consejo que más de una vez te habrán dado, pero que no pierde vigencia. Si pretendemos hacer del running una actividad recurrente, debe sumarse a otros hábitos saludables, que permitan mantenerlo. Así, alimentarse bien es clave: una buena dieta, balanceada entre macronutrientes y vitaminas.

Salir a correr

Estirar bien

Imposible hablar de actividad física sin mencionar el estiramiento. Tener la costancia de elongar antes y después de los entrenamientos evita lesiones, nos ayuda a no sentir la fatiga y también le mandamos señales a nuestro cerebro. En otras palabras, las posibilidades de que terminemos con dolor se reducirán cada vez más.

De la misma manera, no podemos olvidarnos del calentamiento. Este se basa en realizar actividad físicas con poca intensidad, que ayudan a cambiar el aire, a preparar lo que será la parte dura del entrenamiento, y nos dará más fuerza para encararlo. Lo ideal sería hacer una sesión de trotes estáticos antes de salir a trotar, durante unos 10 minutos.

Llevar un control médico

Si vamos a acostumbrarnos a salir a correr, también deberíamos tener pensado hacer un control con un médico. Pasar por una revisión cada tanto es buena manera de comprobar si nuestra salud ha mejorado desde que iniciamos esta etapa de entrenamientos, o si han surgido complicaciones. Lo primero, además, ayuda a motivarnos para salir a correr más veces.

Encontrar tu ritmo

De nada sirve mirar al resto, porque el que corre sos vos. Si al comienzo solo aguantás unos minutos de carrera antes de tener que parar a descansar, poco a poco irás ganando resistencia. Simplemente debes mantenerte constante en el proceso; no mirar al que corre al lado. En este sentido, no dejes que la falta de costumbre del principio te desmotive, así se empieza, y pronto serás mejor.

Mejor correr en grupo

En toda actividad, poder compartir la misma pasión nos une. Encontrar un grupo de personas con la misma motivación que nosotros es una excelente manera de incentivar este hábito. Además, nos ayudará a sentir que el tiempo pasa más rápido, que los ejercicios no son tan difíciles, o las metas tan lejanas.

Superar las excusas

No es fácil, pero debemos hacerlo. Que tu meta diaria sea salir de la zona de confort; encontrar la voluntad y enfrentar al frío, al calor, al mal día o a la falta de tiempo. Siempre existirán los pretextos, pero la clave es enfrentarlos, y mostrar que sobran los motivos para correr.

Fuente: Psicología y mente

Julian Torrisi

Julian Torrisi

Licenciado en Comunicación Social, corredor, cinéfilo y me gusta saber todo. Fan de contar historias, la radio, los deportes y el universo DC.

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